Nuestras nuevas plazas públicas

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POR Isidro O`SHEA

Las plazas públicas son por la naturaleza de la vida en sociedad, una pieza elemental en el quehacer diario de la ciudadanía. Es en la plaza pública en donde nos encontramos y reencontramos, donde nos saludamos, o donde no nos saludamos, esto último, (sucede) más si estamos en Toluca.

 

Se dice que era en las plazas públicas donde los antiguos griegos discernían y solucionaban los problemas que tenían en común, siendo también donde elegían a sus representantes y/o gobernantes de las polis.

 

Si en México pensamos en plaza pública, no podemos ignorar la plaza pública del centro de la Ciudad de México, el Zócalo, donde año tras año se celebra el Grito de Independencia, pero donde también cada tarde a las 6 en punto, tenemos la oportunidad de ver izar la bandera por soldados del cuerpo militar, logrando así, por el amor a nuestro país, que la piel se nos ponga de gallina.

 

Plaza pública, también es la Alameda Central, el jardín público más antiguo de América, donde cada 5 y 6 de enero llegan varios tríos de reyes magos a fotografiarse con los niños.

 

Dentro de las plazas públicas podemos destacar también la plaza de Coyoacán, en donde hemos paseado infinitas veces tomando un helado o unos esquites, viendo como juegan un par de coyotes mirando al cielo.

 

Los que en Toluca nacimos o crecimos también hemos podido disfrutar de la Alameda de nuestra ciudad en compañía de un helado de “la presumida” mientras veíamos a los patos, y a nuestros papás les boleaban los zapatos. De las plazas públicas de Toluca, destacan también nuestros portales, los más extensos del país, donde cada año visitamos la Feria del Alfeñique, o bien donde podemos degustar sin necesidad de una fecha específica de un rico mosquito, símbolo de nuestra capital.

 

Sin embargo, a pesar de las muchísimas plazas públicas que tenemos; los meses pasados nos han obligado a terminar de descubrir las plazas públicas de la posmodernidad, donde a través de la pantalla y el micrófono nos ponemos en contacto, pero sin el peligro de contagiarnos del COVID-19. Son los webinars nuestra nueva plaza pública, donde reitero que nos encontramos, pero, sobre todo, donde ha renacido la tradición de formar grupos que comparten temas en común.

 

A través de los webinars hemos hablado de educación; política; salud; música; literatura y hasta del mismo COVID, hemos vuelto a darnos cuenta de que no siempre tenemos la razón, y de que quizá el interlocutor tiene un punto de vista que no habíamos ni siquiera contemplado.

 

Somos muchos los toluqueños que ahora nos conectamos a la red en busca de una reunión en la plaza pública de Facebook Live o cualquier otra, sabiendo que siempre o casi siempre, encontraremos a “alguien” hablando de “algo”.

 

Como toluqueño y universitario me llenan de orgullo estos nuevos espacios que hemos abierto como comunidad, en busca de dar respuesta a nuestras dudas, preguntas e inquietudes, a pesar de que naturalmente, salimos con más frases enmarcadas en signos de interrogación, que concluyentes.

 

Son los webinars las nuevas plazas públicas, y de manera personal, espero que esto no sea solamente una moda pasajera símbolo de los días que tuvimos que quedarnos en casa, y mejor se convierta en una costumbre, donde el diálogo y la conversación saludable perduren.

 

Asimismo, también espero que esto abra una ventana de oportunidad, pero sobre todo de entusiasmo, para que una vez terminada la crisis del COVID nos volvamos a encontrar en las plazas públicas tradicionales, y dialoguemos, como lo hacemos ahora a través de Zoom, de aquellos temas que no solamente nos aquejan, sino también de aquellos que nos entretienen, fortaleciendo intencionadamente o no, los lazos entre nosotros.

 

Intentar recuperar un poco de aquello que fuimos, y que poco a poco, lamentablemente hemos dejado de ser: una sola persona en forma de plural; reconociéndonos en el otro, para identificarnos con uno mismo, y así como dijo Octavio Paz, darnos cuenta de que “Los otros todos, que nosotros somos”.